El presidente Javier Milei salió a marcar distancia de Matías Tabar en el marco de la investigación por presunto enriquecimiento ilícito que involucra a Manuel Adorni, jefe de Gabinete
Desde el oficialismo apuntaron a presentar a Tabar como un operador ligado al kirchnerismo, con el objetivo de correr el eje de la causa judicial hacia la oposición. La estrategia busca blindar al entorno presidencial y evitar que el caso afecte la imagen de “renovación moral” que Milei usó como bandera de campaña. Según fuentes de Casa Rosada, la vinculación de Tabar con el kirchnerismo sería el argumento central para desarticular las acusaciones de la oposición.
Sin embargo, el registro público en redes sociales complica ese relato. En su cuenta de Instagram, Tabar mostró apoyo explícito tanto al PRO de Mauricio Macri como a La Libertad Avanza en publicaciones previas a la apertura del expediente. Esto generó críticas desde Unión por la Patria, que acusó al Gobierno de “armar un relato” para desligarse de un caso incómodo.
Por ahora, la causa sigue bajo secreto de sumario y no hay imputaciones firmes contra Tabar. La discusión se centra en la disputa narrativa: mientras el oficialismo intenta asociar al investigado con el kirchnerismo, la oposición exhibe el pasado digital de Tabar para cuestionar la coherencia del discurso libertario.
Independientemente de la cuestión legal, el caso pone a prueba el límite entre el relato político y los vínculos reales de los cuales se desea desviar la atención.